Entre los años de 1979 y 1991, El Salvador vivió momentos de violencia, con doce años de guerra, muerte, tristeza y un terremoto que terminó de convertir al país más pequeño de América en uno de los países con grandes problemas sociales, económicos y por consiguiente, médicos, afectando enormemente a las comunidades y familias salvadoreñas más pobres.
En la actualidad, los efectos de esta etapa negra de El Salvador son visibles y sensibles, el traslado de muchas familias del campo a la Ciudad de San Salvador por causa de seguridad, ha desintegrado muchas familias, que hoy las conforman en su mayoría, madres solteras y sus hijos, viviendo sin una figura paterna ya sea por emigración a otros países o por muertes en la guerra.
La sobrepoblación en la Ciudad de San Salvador cada vez es más grande y junto a ella la pobreza, la delincuencia, prostitución, desempleo, explotación infantil, baja escolaridad, entre otros factores que hacen que las familias y sobretodo los niños y niñas lleven una vida no digna y en condiciones infrahumanas.
De cada mil niños nacidos en El Salvador, 46 mueren antes de cumplir su primer año de vida, y por cada 100 niños, 79 son nacidos en condiciones infrahumanas y sin acceso a asistencia médica de su localidad.
Toda esta línea de problemas conlleva a que muchos niños y niñas hagan de las calles su segundo hogar y en muchos casos su único hogar. Es por eso que un nuevo pasaje, guiado por la luz divina, se unió al camino de vida de todas estas familias, niños y niñas necesitados, un pasaje que pretende ser parte de la construcción de nuevos caminos: CEDEINFA.
El Centro de Formación Integral Infantil y Familiar CEDEINFA o “La Cosecha”, existe como un mediador entre nuestro Señor Jesús con las familias, niños y niñas escasos de pan espiritual y físico. CEDEINFA abrió sus puertas en el año 2004 con el objetivo de trabajar con familias disfuncionales y de bajos recursos, facilitándoles soluciones viables a sus problemáticas socio-familiares.
CEDEINFA pretende devolver la niñez a los pequeños que forman parte de nuestros proyectos, ponerles una sonrisa en sus caras y darle color a sus vidas, a través de programas que les permitan a ellos y a sus familias desarrollarse y sentirse parte de la sociedad, con amor, educación y sobretodo guiados por Jesús.
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